CCOO de Extremadura exige a la Junta de Extremadura que actúe de manera contundente para detener la sangría de empleo que se está sufriendo en la región y que confirma la EPA del IV trimestre del pasado año.
Para CCOO, con las muy negativas cifras de la EPA encima de la mesa, el Gobierno autonómico debe conjugar sin más dilación todas las políticas del conjunto de las consejerías priorizando el mantenimiento y la creación del empleo.
El notable incremento del paro en 2009 evidencia que los argumentos que llevaron a CCOO a convocar manifestaciones en Badajoz y Cáceres a principios de diciembre siguen plenamente vigentes y el sindicato mantendrá sus reivindicaciones en defensa de los derechos de los trabajadores.
La crisis no puede servir de excusa para la destrucción de empleo y para recorte de estos derechos y, en estos momentos, el trabajo ha de ser lo primero en marcos como la actuación de las administraciones o el Diálogo Social.
Para CCOO es necesario dar una vuelta de calcetín al Plan de Empleo de Extremadura y al Plan de Dinamización Empresarial con la mayor brevedad para fomentar la máxima generación de empleo entre jóvenes y mujeres como grandes asignaturas pendientes del mercado de trabajo de Extremadura.
Es urgente que el Plan de Empleo de Extremadura contemple un fondo de empleo de emergencia destinado a detener la fuerte caída de empleo entre los segmentos de población más vulnerables.
Se hace necesario redoblar las exigencias al sector financiero, para activar la economía mediante la fluidez del crédito en un momento dónde las reformas estructurales en mayor medida pasan por afrontar un modelo productivo mucho más acorde con las necesidades de empleo y una estructura económica que no haga recaer sobre los trabajadores y trabajadoras la mayor parte de los esfuerzos en la
salida de la crisis.
CCOO reitera su disposición y hace un llamamiento al sector empresarial a establecer un marco de negociación colectiva en la región que coaligue salarios de los trabajadores y beneficios empresariales al servicio del mantenimiento y la creación de empleo.
El año 2009 terminó con un desplome del empleo en Extremadura. El empleo cayó en 13.100 personas en la región en el último trimestre del año, reduciéndose hasta las 380.800 personas ocupadas en la región.
Las peores previsiones que se podían esperar, tras los resultados en términos de Afiliación a la Seguridad Social y paro registrado, se han visto superadas con la realidad que refleja la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre.
Si bien el comportamiento en el último año, respecto al último trimestre del 2008, muestra una situación comparativamente más favorable a la región, los resultados, tanto en términos de empleo como de paro, son un fuerte “varapalo” para el mercado de trabajo en Extremadura.
Ya en el último trimestre de 2008 comenzó una sangría de puestos de trabajo en Extremadura que parecía haberse superado a partir del segundo trimestre de 2009. Sin embargo, los datos hoy publicado suponen un jarro de agua fría para Extremadura y, aventuran una dura salida de esta crisis, con una tasa de paro que ya alcanza el 21,26 por ciento.
Este descenso representa, en valores relativos, una bajada de un 3,33 por ciento respecto al trimestre anterior. Se trata de un dato muy negativo, ya que Extremadura no sólo supera el descenso de la media estatal, un -1,19 por ciento, sino que se situamos como la tercera Comunidad Autónoma en la que se produce una mayor caída de la ocupación, tras Baleares (-10,5 por ciento) y Cantabria (-3,42 por ciento).
Por sectores el empleo cae en todas las actividades, especialmente en Agricultura (-3.800, -8,41 por ciento) y Construcción (-3.900, un -7,08 por ciento), seguidos de Industria (-3.000, un -10 por ciento) y Servicios (-2.300 ocupados menos, un -0,88 por ciento).
La desagregación por sexo revela que cuantitativamente los datos afectan en mayor medida a los hombres (9.000 empleos menos, -3,71 por ciento), pero también se empiezan a ver afectadas las mujeres con 4.100 ocupadas menos (-2,71 por ciento).
Como nos estaban anunciando el resto de indicadores del mercado de trabajo, el problema no es sólo el incremento del paro, sino la destrucción tan importante de empleo en la región.
El número de personas desempleadas en la región alcanza las 102.800, casi diez mil más que en el trimestre anterior. Nuevamente la comparación con la media nacional nos revela una situación mucho peor para Extremadura, ya que la subida del paro es más del doble que la experimentada en la media española (10,96 por ciento frente a un 4,93 por ciento).
Con estas cifras, la tasa de paro se dispara hasta el 21,26 por ciento en Extremadura, superando en más de dos puntos porcentuales la observada en el trimestre anterior. Por sexo se sigue manteniendo una fuerte dualidad de género con una tasa de paro femenino (26.64 por ciento) más de nueve puntos por encima de la masculina (17,46 por ciento).
La población activa (aquella que busca empleo activamente) también se reduce en 3.200 personas, un -0,66 por ciento en Extremadura, en el último trimestre. De ese total 2.800 son hombres y 400 son mujeres. Este dato también muestra los aspectos perniciosos de la crisis económica, ya que no hay incorporaciones nuevas al mercado de trabajo.
La caída de la actividad se ha concentrado especialmente entre la población menor de 25 años, que está siendo expulsada del mercado de trabajo por la falta de oportunidades que les ofrece en este momento. En concreto el empleo entre los más jóvenes ha caído un 12,6 por ciento en el último trimestre, siendo un colectivo fuertemente castigado por la caída de la actividad económica.
Los datos de empleo en función del tipo de jornada también muestran un efecto claro de la crisis económica: la transformación clara de empleo a tiempo completo por empleo a tiempo parcial. La población ocupada a tiempo completo ha descendido en un 3,8 por ciento intertrimestral, frente aumento de un 0,22 por ciento de los empleos a jornada parcial.